La simulación clínica ha demostrado tener gran impacto en la formación de profesionales sanitarios. Esto ocurre en el grado y en el posgrado. También mejora la adquisición de competencias clínicas. Además, fortalece la seguridad del paciente. Y apoya el razonamiento clínico, según la literatura médica.Un estudio publicado en Educación médica aborda este tema. Lo realiza la Universidad Francisco de Vitoria. El trabajo describe la trayectoria y estructura de la simulación clínica. Lo hace en las primeras etapas del grado en Medicina. La propuesta forma parte del esfuerzo por mejorar la formación con metodologías docentes innovadoras.
La implementación presenta retos específicos. En muchos casos, la simulación se ha usado más en posgrado. Allí, los estudiantes tienen más conocimientos. También cuentan con más habilidades clínicas. Y suelen tener más experiencia práctica.
La importancia de un programa sólido en la simulación clínica
El programa de simulación clínica en el grado de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) se ha consolidado como un componente esencial en la formación de los futuros profesionales sanitarios. Desde su creación en 2012, el centro ha sido pionero en ofrecer un entorno de aprendizaje avanzado, con una infraestructura moderna y bien equipada. Dicha infraestructura incluye diversas zonas de simulación, salas polivalentes, consultas, quirófanos, un animalario y espacios específicos para atención farmacéutica e higiene prequirúrgica. Gracias a esta estructura, es posible ofrecer experiencias de aprendizaje en un espacio seguro, controlado y realista. Además, el programa complementa las prácticas clínicas tradicionales y favorece una formación práctica, progresiva y adaptada a las necesidades del alumno.
El currículo de simulación se organiza en diferentes itinerarios, que combinan talleres de habilidades y escenarios de simulación con diferentes niveles de complejidad, diseñados para cubrir las diferentes áreas clínicas y competencias necesarias para la práctica profesional.
Talleres de habilidades: Estos itinerarios se enfocan en el desarrollo de habilidades técnicas y no técnicas a través de actividades prácticas en asignaturas específicas y actividades complementarias. Entre ellos, destacan:
- Semiología: impartido en la asignatura Métodos Clínicos I en 3.º curso, donde los alumnos trabajan en anamnesis y exploración física, utilizando simuladores y pacientes simulados, para lograr un aprendizaje profundo y significativo.
- Ecografía: que inicia en 2.º curso, combinando simuladores ecográficos y ecógrafos reales, con el objetivo de que los alumnos dominen el uso básico del ecógrafo y la interpretación de imágenes, y puedan aplicarlo en contextos clínicos posteriores.
- Cirugía: que incluye el uso de simuladores y piezas anatómicas de animales para técnicas invasivas, microcirugía y procedimientos básicos, preparando a los alumnos para intervenciones quirúrgicas reales.
- Anestesiología: centrado en la práctica de técnicas ventilatorias e invasivas con simuladores específicos, para que los alumnos adquieran confianza y destreza en procedimientos críticos.
- Razonamiento clínico: apoyado en diferentes simuladores según la enfermedad o especialidad, para fortalecer el pensamiento crítico y la toma de decisiones en situaciones complejas.
Itinerarios de escenarios de simulación clínica:
Este apartado es uno de los más relevantes y diferenciadores del programa. Desde 3.º hasta 6.º curso, los alumnos participan en escenarios.En esos escenarios, trabajan con pacientes simulados.Realizan tareas como anamnesis y manejo de conductas agresivas.También practican facilitación de cambios de conducta.Además, entrenan toma de decisiones compartidas.Por último, trabajan la comunicación de malas noticias.La estructura de estos escenarios busca más que reproducir casos clínicos.También impulsa la reflexión crítica. Incluye análisis en video. y fomenta la auto evaluación. En algunos casos, los pacientes simulados dan feedback inmediato.Así se enriquece el proceso de aprendizaje.
Un aspecto destacado es el enfoque en habilidades de comunicación. Estas habilidades son esenciales para formar futuros médicos. En cada caso, los alumnos trabajan el orden de la anamnesis.También entrenan la gestión de conflictos.Además, practican la comunicación en situaciones emocionalmente delicadas.Por ejemplo, al dar malas noticias.La participación activa es clave.También lo es revisar video grabaciones y lo es redactar historias clínicas.Con todo ello, los estudiantes pueden autoevaluarse. Además, pueden mejorar de forma continua.
Prebriefing, piezas clave en la simulación
El Itinerario de simulación integral transversal es uno de los componentes más avanzados y completos del programa. Su diseño se planifica con mucho detalle e incluye objetivos claros, fases de prebriefing y debriefing, y un modelo que combina distintos escenarios en diferentes zonas de simulación. Cada curso realiza varias sesiones de 1,5 horas, en las que los alumnos participan en casos clínicos que reflejan situaciones reales, con participación activa y personalizada. La planificación contempla también una preparación previa mediante carga documental, y el trabajo en diversas zonas: desde simulación en vivo con instructores o pacientes simulados hasta plataformas virtuales. Asimismo, el itinerario incorpora evaluación continua basada en videograbaciones, listas de cotejo y análisis de historias clínicas.
Este itinerario tiene como objetivo no solo mejorar las competencias clínicas, sino también fortalecer habilidades humanas, éticas y de liderazgo, promoviendo un cuidado centrado en la persona y en la seguridad del paciente. La evaluación de estos escenarios se realiza mediante pruebas de competencia, encuestas de satisfacción y análisis cualitativos, permitiendo la mejora constante del programa y la adaptación a las necesidades formativas y tecnológicas.
Conclusiones
El programa de simulación en la Universidad Francisco de Vitoria destaca por su estructura sólida. También se apoya en su enfoque pedagógico centrado en el alumno. Además, integra tecnologías avanzadas y aplica evaluación continua.Estos elementos aseguran una formación de calidad. Esta formación desarrolla habilidades técnicas. A la vez, impulsa competencias humanas, éticas y de liderazgo. Son imprescindibles para una atención sanitaria segura y humanizada. También ayudan a lograr excelencia en la práctica.La experiencia demuestra que la simulación clínica, bien diseñada y evaluada, es un pilar clave. Así prepara a los futuros profesionales. Lo hace para afrontar los retos del sistema sanitario.
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